En nuestra experiencia, el diálogo sobre valores dentro de equipos multidisciplinarios marca una diferencia significativa en la cohesión, la colaboración y el sentido de propósito común. Los equipos construidos con personas de diferentes saberes y trayectorias requieren algo más que talento: necesitan acuerdos éticos claros y una mirada compartida sobre lo que realmente importa.
Sin embargo, dialogar sobre valores no siempre es sencillo. El reto está en integrar diversas perspectivas sin perder el foco ni caer en discusiones estériles. A través de los años, hemos identificado cinco pasos que facilitan este proceso y ayudan a que los equipos encuentren un lenguaje común basado en el respeto y la autenticidad.
¿Por qué abordar los valores en equipos multidisciplinarios?
En los equipos donde convergen profesionales de áreas, culturas y estilos de pensamiento distintos, los malentendidos y los roces pueden surgir fácilmente. Lo hemos vivido: uno puede interpretar la honestidad como franqueza directa, mientras que otro la traduce como discreción en momentos de tensión. Por eso, definir valores compartidos facilita la convivencia y evita choques innecesarios.
Los valores son el pegamento invisible en los equipos diversos.
No se trata solo de evitar problemas. Los valores bien conversados e interiorizados potencian la confianza, la innovación y la libertad de expresar ideas sin miedo a juicios.
Primer paso: prepararse antes de dialogar
Antes de cualquier conversación grupal, recomendamos una preparación interna. En nuestra práctica, dedicar unos minutos a reflexionar sobre nuestras propias creencias, prejuicios y emociones permite abrirse a la experiencia del otro.
- Identificar cuáles valores guían nuestras decisiones personales.
- Reconocer posibles resistencias ante opiniones distintas.
- Pensar ejemplos concretos donde esos valores hayan influido.
Esto no sólo sienta las bases de una participación honesta, sino que también evita respuestas impulsivas que pueden frenar el diálogo.
Segundo paso: crear un espacio seguro
Los equipos se abren al diálogo solo cuando perciben que pueden hablar sin consecuencias negativas. Hemos comprobado que es útil iniciar recordando que no se intenta convencer ni imponer ideas, sino comprender significados y contextos.

Para crear este ambiente, sugerimos:
- Establecer reglas claras: escuchar sin interrumpir y hablar desde la propia experiencia (“yo siento”, “yo pienso”).
- Garantizar confidencialidad si el tema lo requiere.
- Permitir pequeños silencios para procesar lo escuchado.
Un ambiente de respeto mutuo es tan relevante como el contenido mismo del diálogo.
Tercer paso: compartir historias, no solo ideas
En nuestra experiencia, lo que más conecta a las personas son las historias personales. Cuando los miembros del equipo ilustran sus valores con anécdotas reales, las conversaciones dejan de ser abstractas y se vuelven memorables.
- Presentar un valor y contar una experiencia relacionada.
- Escuchar relatos de otros, identificando puntos en común.
- Preguntar con curiosidad genuina en lugar de debatir.
Las historias humanizan los valores y rompen barreras. En una ocasión, escuchamos cómo la honestidad había llevado a uno de nuestros compañeros a reconocer un error que trajo consecuencias inesperadas. Esa sinceridad abrió espacio para que otros compartieran aprendizajes similares, profundizando la confianza.
Compartir una historia real puede transformar la percepción de todo un equipo.
Cuarto paso: construir significados juntos
Los valores no siempre significan lo mismo para todos. Por ejemplo, “responsabilidad” para un diseñador puede ser entregar en fecha, mientras que para un programador es garantizar funcionalidad sin errores. Por eso, recomendamos co-crear definiciones para evitar malentendidos.

Este paso puede realizarse así:
- Preguntar a todos qué entienden por cada valor importante.
- Anotar palabras clave y buscar puntos de acuerdo y diferencia.
- Redactar una breve definición, consensuada, para el equipo.
Cuando un valor es definido y aceptado por todos, se convierte en una guía práctica y no solo en un término bonito.
Quinto paso: traducir los valores en acciones
El diálogo sobre valores cobra sentido solo cuando se refleja en conductas diarias. Aquí es donde la teoría se transforma en cultura viva. Invitamos siempre a que, después de dialogar, el equipo elija comportamientos concretos asociados a cada valor. Por ejemplo:
- Si se acordó “respeto”, definir cómo se expresa en desacuerdos.
- Si es “colaboración”, acordar prácticas para pedir y ofrecer ayuda.
- Para “responsabilidad”, establecer cómo se comunica un retraso o error.
De esta forma, el valor deja de ser intangible y se convierte en acuerdos visibles y medibles.
Un valor sin acción es solo una palabra bonita.
Conclusión
En cada equipo multidisciplinario, el diálogo abierto sobre valores no se limita a un ejercicio de convivencia, sino que se convierte en un proceso de maduración colectiva. Nuestra experiencia muestra que cuando transitamos por estos cinco pasos —prepararnos internamente, generar seguridad, compartir historias, construir significados conjuntos y orientar los valores a la acción— los equipos crecen en cohesión, sentido y capacidad de crear juntos, incluso en la diferencia.
Recomendamos volver a estos pasos siempre que el contexto lo exija: ante conflictos, cambios o simplemente para reafirmar la identidad del equipo. Dialogar sobre valores no es un evento único, sino una práctica constante que fortalece la base humana de cualquier colaboración.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un equipo multidisciplinario?
Un equipo multidisciplinario es un grupo de personas con diferentes áreas de especialización, que trabajan juntas hacia un objetivo común. Esto implica la colaboración de profesionales que aportan miradas, conocimientos y habilidades diversas, enriqueciendo el proceso mediante la integración de perspectivas distintas.
¿Cómo iniciar un diálogo sobre valores?
Para iniciar un diálogo sobre valores, sugerimos empezar por crear un espacio de confianza y respeto. Se puede realizar una ronda donde cada persona nombre uno o dos valores personales, explique qué significan en su día a día y, si es posible, relate una experiencia relacionada. Es útil plantear reglas básicas, como escuchar sin juzgar y compartir desde la propia vivencia.
¿Por qué son importantes los valores en equipos?
Los valores son relevantes en los equipos porque orientan las decisiones y las acciones, ayudando a prevenir conflictos y a generar sentido de pertenencia. Además, cuando se comparten y respetan, los valores crean un ambiente donde las diferencias nutren en vez de separar.
¿Cuáles son los cinco pasos recomendados?
Los cinco pasos que recomendamos para dialogar sobre valores en equipos multidisciplinarios son: 1) prepararse internamente, 2) crear un espacio seguro, 3) compartir historias personales, 4) construir significados en conjunto y 5) traducir esos valores en acciones concretas para el día a día.
¿Cómo resolver conflictos de valores en equipos?
Para resolver conflictos de valores sugerimos promover la escucha activa, buscar comprender la raíz de la diferencia, identificar los puntos de acuerdo y negociar soluciones que respeten tanto al individuo como al equipo. Si es necesario, volver a dialogar sobre las definiciones de los valores, buscando consensos que sirvan como marco para futuras decisiones.
